Finasteride y Dutasteride

La alopecia androgénica no es una "caída" de cabello común, sino un proceso de miniaturización del folículo. Su causa es una sensibilidad genética a la dihidrotestosterona, una hormona derivada de la testosterona. No es que la hormona esté alterada ni aumentada, sino que la persona presenta una mayor sensibilidad a esta en las zonas del cuero cabelludo afectadas. El efecto de esta hormona consiste en:

  • Encoger (miniaturizar) el folículo piloso: Con cada ciclo de crecimiento, el cabello nace más fino, más corto y con menos pigmento. El resultado es que el folículo se hace tan pequeño que eventualmente se cierra (cicatrización), dejando de producir pelo de forma irreversible en las zonas afectadas (coronilla y entradas).

  • Acortar la fase de crecimiento: El ciclo del cabello tiene varias fases. Al reducir la fase de crecimiento, la dihidrotestosterona hace que el pelo crezca durante menos tiempo, se caiga antes y tarde más en volver a aparecer.

Finasteride y Dutasteride

Tanto el Finasteride como el Dutasteride fueron diseñados originalmente para tratar la Hiperplasia Benigna de Próstata, condición que consiste en el agrandamiento de la glándula prostática en hombres de edad avanzada. Durante los ensayos clínicos sobre el Finasteride para la hiperplasia benigna de próstata, realizados en las décadas de los 80 y 90, investigadores y pacientes observaron un efecto secundario inesperado: una notable recuperación de la densidad capilar en hombres con calvicie. A raíz de este hallazgo, se desarrolló y comercializó una versión de Finasteride con dosis significativamente menores, indicada específicamente para la alopecia.

En el tratamiento capilar, ambos fármacos actúan sobre la raíz biológica al reducir los niveles de dihidrotestosterona en el cuero cabelludo. Al cesar este efecto hormonal, los folículos que habían comenzado el proceso de miniaturización recuperan su tamaño normal; de este modo, el cabello existente deja de debilitarse y se logra frenar la progresión de la calvicie.

La elección entre uno u otro no es aleatoria, sino que depende de la agresividad de la alopecia, la edad del paciente, su historial médico y la tolerancia individual a los fármacos. El Finasteride suele ser la primera línea de defensa en la mayoría de los cuadros clínicos, siendo el fármaco aprobado oficialmente para el tratamiento de la alopecia androgénica. Aunque son medicamentos ampliamente utilizados, presentan contraindicaciones según el caso particular, por lo que la valoración médica previa es indispensable.