Acné del adolescente
El acné es uno de los problemas de la piel más consultados en el mundo. Aunque es casi un "rito de paso" en la adolescencia, entender cómo funciona es el primer paso para evitar que deje marcas de por vida.
¿A qué edad empieza el acné?
Por lo general, el acné comienza con la pubertad, entre los 10 y 13 años, coincidiendo con los primeros cambios hormonales; aunque puede aparecer un poco antes, asociado a la menarquia (primera regla). En algunos casos, vemos los primeros puntos negros (comedones) a los 8 o 9 años, lo cual es cada vez más frecuente hoy en día.
¿Por qué se produce?
Al llegar a esta etapa, el cuerpo aumenta la producción de andrógenos (hormonas presentes en ambos sexos). Estas hormonas envían una señal directa a las glándulas sebáceas para que empiecen a producir mucha más grasa (sebo) de la que la piel necesita.
¿Cuáles son las zonas más afectadas?
El acné aparece donde hay mayor densidad de glándulas sebáceas:
En la cara: Especialmente en la "zona T" (frente, nariz y mentón), aunque puede extenderse a las mejillas.
Espalda y hombros: Muy común en varones adolescentes.
Pecho: Menos frecuente, pero suele aparecer en casos de acné más severo.
¿Cómo lo tratamos en consulta?
El objetivo principal es frenar la inflamación y prevenir cicatrices. Dependiendo del grado, usamos:
Rutina básica: Un limpiador suave, una crema con retinoides o ácido salicílico por la noche e hidratante suave por la mañana.
Tratamiento oral: En casos moderados-severos, recurrimos a antibióticos específicos o a la isotretinoína, que es el tratamiento definitivo para el acné que no responde a nada más.
El acné no debe minimizarse con frases como "ya se te pasará". Tratar el acné a tiempo es cuidar la salud mental del adolescente y evitar que, en el futuro, tenga que recurrir a tratamientos costosos para eliminar cicatrices profundas.
